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Cuarzo Lodge, paraíso sustentable

Después de una semana de full stress, me llegó una invitación que no pude rechazar, ¡conocer el famoso Cuarzo Lodge! Un hotel boutique del que había escuchado hablar bastante, sobretodo porque queda en una de las playas más onderas de Chile, Punta de Lobos, y que hace mucho tiempo ansiaba conocer. Como hace poco tuve guagua, y voy a todas partes con ella, hice mi maleta, la de la Colomba y nos fuimos con una amiga rumbo a la costa de la sexta región.

Luego de un tiempo planificando, los dueños de Cuarzo Lodge decidieron crear este concepto de hotel sustentable donde se ofreciera a los huéspedes un descanso renovador, y que permitiera una desconexión total a través de terapias alternativas, placer espiritual y conciencia ambiental, junto a un entorno único y natural. Cuenta con 8 exclusivas suites, equipadas con calefacción central, sala de estar, jardín privado y un hot tub en la terraza.

Como viajamos con guaguas, y paramos como 5 veces en el camino, ¡nos demoramos muchísimo en llegar! Nada más estacionar el auto nos dimos cuenta que estaban esperándonos preocupados, y como vieron que veníamos super cansadas y con ganas de relajarnos, nos enviaron a la habitación unas ricas pizzas, que se notaban hechas en el momento con ingredientes full frescos y sabrosos. ¡Nos la devoramos!

A la mañana  siguiente nos levantamos ansiosas por conocer el lugar, pero nos tocó un día horrible, con mucha lluvia. Aprovechamos de recorrer las instalaciones del hotel, que cuenta con un jardín seco precioso, con cactus y suculentas gigantes, una piscina, un quincho y un sector de fogata, ideal para disfrutar toda la tarde.

Justamente el silencio, la tranquilidad y el entorno natural, junto a un servicio de primera calidad, es lo que hace al Cuarzo Lodge un hotel muy especial, y diferente. Y lo notamos también en la decoración. Todo el mobiliario es muy simple, pero con materiales nobles y maderas recicladas, y todo en colores crudos, lo que invita al relajo en cada uno de sus espacios y ambientes. Además, la construcción está hecha en adobe y utilizan luces led y paneles solares que permite suministrar gran parte de la energía eléctrica del hotel.


Luego de este breve paseo fuimos a tomar desayuno, ¡que lo gozamos! Era exquisito, todo muy casero, sano y natural, con ingredientes cosechados de su propia huerta y todo hecho en el mismo lugar.

 

Justamente el restaurant del hotel se destaca por su cocina full saludable, y funciona con la filosofía 100k, donde el 60% de la carta es elaborada con ingredientes que se recolectan en un radio de 100 kilómetros. Además, no venden ningún tipo de bebidas ni productos envasados, sino todo muy saludable y producido por ellos mismos.

Una vez terminado el desayuno fuimos a conocer Cahuil, pero debido a la incesable lluvia, estaba todo cerrado, por lo que nuestro paseo terminó mucho antes de lo previsto. Aprovechamos el tiempo para recorrer los alrededores y encontramos una tienda increíble, SRD muebles y decoración. La había visto a través de redes sociales pero no sabía que estaba físicamente en Pichilemu, así que gozamos recorriendo la tienda y todos sus productos, uno más lindo que el otro. Lo mejor es que dentro de la tienda hay un cafecito, ideal para sentarse y disfrutar de una taza de té después del shopping.

Una vez de vuelta en el hotel, disfrutamos toda la tarde del Hot Tub de la pieza, ideal para ese día de lluvia. El hotel también cuenta con servicio de masajes y clases de yoga gratuitas todos los sábados en la mañana, además de su restaurant, que funciona almuerzo y comida, ideal para aprovechar de descansar y comer rico sin moverse del hotel.

Como el Hot Tub nos dejó demasiado relajadas, aprovechamos de irnos a dormir temprano para así aprovechar el día siguiente.

Al despertar vimos que había amanecido espectacular, así que nos decidimos disfrutar a concho nuestro último día soleado. Nos levantamos temprano, aprovechamos de pedir el desayuno a la habitación, que no tiene ningún costo adicional y viene sumamente completo, lleno de cosas ricas y saludables, y nos fuimos toda la mañana a la playa, ¡muy rico!

Antes de partir, quisimos de disfrutar los últimos minutos de tranquilidad en la habitación del hotel, para terminar nuestra escapada con un rico almuerzo vegano en el Cúrcuma Restaurant, otro de los lugares obligados en Pichilemu, que vale mucho la pena.

Como ven, fueron dos días de mucho relajo, disfrute y comida sana, justo lo necesario para volver a Santiago con todas las pilas puestas ara enfrentar otra semana de locos. Gracias a Cuarzo Lodge por la inolvidable experiencia y placentero descanso, ¡un verdadero paraíso sustentable!

Para quienes les interese conocer más detalle de este hotel, o quieren reservar una escapada como la de nosotras, visiten www.cuarzolodge.cl para conocer todos los detalles.

Valentina Pendola el 15 de mayo, 2018 en DecoTour

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