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¿Cuidado u obsesión? Cuando tu aprensión por los objetos supera los límites

Por: Valentina Pendola

Cuando mi abuelo murió, mi papá y sus hermanos decidieron dividir parte de los objetos que le pertenecían a él y a la casa donde vivieron. Dentro de la división, mi papá se quedó con un set de copas de cristal y una cuchillería de plata. Ambas maravillosas y que mi papá guardó, con el fin de usarlas solo en momentos u ocasiones especiales. Han pasado casi treinta años, y creo no se han usado más de cinco veces. Esperando la ocasión especial, esas copas y cuchillería llevan años guardadas y acumulando polvo, sin tener el verdadero uso que deberían.

Laughlin Bungalow before and after. Dining room

¿A alguna de ustedes le ha pasado que encuentran ese juego de copas maravillosas, o les regalan un set de individuales de lino, y lo guardan solo para ocasiones especiales? Muchas veces, por el miedo a sobre utilizar o descuidar ciertos adornos, muebles o utensilios de nuestra casa terminamos guardándolos y no utilizándolos por mucho tiempo, esperando aquel momento único o especial, que nunca llega.

Querer mantener esas cosas en el mejor estado posible por el mayor tiempo que se pueda es lo que anhelamos cuando tenemos nuestra casa. Nos da pánico solo pensar qué pasaría si esa copa de cristal se nos quebrara, o se nos manchara con vino ese precioso mantel que tanto nos costó adquirir. La verdad es que no es algo que les pase a pocas personas. Todas queremos tener nuestra casa linda e intentamos que todo se vea como nuevo, bien cuidado, tal como en las revistas de decoración o alguna de esas maravillosas casas que encontramos en Pinterest.

Pero la verdad es que, si bien es normal que queramos ser cuidadosas con nuestras cosas y a veces le tomamos más cariño a ciertos elementos, cada uno de ellos fue hecho y diseñado para ser usado, y cumplir su función. Evitar usarlos por miedo a que se rompan, se ensucien o se estropeen finalmente genera que acumulemos y guardemos cosas por mucho tiempo, y no podamos disfrutar  de eso que tanto placer nos da, o que con esfuerzo nos costó conseguir.

El querer mantener las cosas en buena forma, o evitar su deterioro no implica no tener que usarlos. Podemos hacer uso de esa vajilla maravillosa, esas copas de cristal o ese sofá de terciopelo todos los días. Lo único que debemos hacer, al igual que como cuidamos nuestra ropa, es preocuparnos de que esos elementos tengan un cuidado especial, que nos permitirá usarlos regularmente y disfrutar de ellos sin el miedo a que se estropeen o se desgasten. Finalmente, son cosas materiales que cumplen su función, por más delicados o maravillosos que puedan ser.

Y ustedes, ¿qué opinan? ¿Creen que vale la pena obsesionarse con algún objeto de decoración?

Valentina Pendola el 10 de octubre, 2017 en Diseño

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